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El Libro y la Lectura en la Revolución Bolivariana

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El filósofo venezolano Ludovico Silva afirmaba que: “El verdadero arte es revolucionario, trae algo nuevo, genera otra forma de existencia, una ‘expansión de la conciencia’. La revolución comienza por el desarrollo de la sensibilidad…”. En consonancia con los últimos años en Venezuela y lo afirmado por este gran pensador, el desarrollo reflexivo y sensible que la lectura genera, ha sido potenciado de manera sistemática por políticas culturales que apuntan a la transformación social.

En 1999 nace el libro más leído y consultado en nuestro país: La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; en este importante documento, se incluye por primera vez en la historia de América Latina el derecho a la cultura como un bien inalienable y transformador.

La cultura como garantía y bien común es un derecho que el pueblo venezolano ha sabido ejercer y defender. El libro y la lectura han sido parte esencial de este logro histórico. La necesidad de apuntalar la revolución desde la conciencia individual y colectiva. Así como desde el compromiso de asumir responsabilidades comunes que nazcan desde una ética desarrollada a la luz del socialismo, se ve cimentada en la producción, edición y divulgación de libros con contenidos que animan el pensamiento crítico, la creatividad y la inclusión social.

En el año 2005 Venezuela es declarada Territorio Libre de Analfabetismo por la UNESCO, más de un millón y medio de personas salieron de las tinieblas de no saber leer, incluidos 70 mil indígenas, más dos mil reclusos y mil 500 con discapacidad visual total o severa. Desde esa fecha se han formado nuevos lectores y escritores que ven consolidado su derecho a la lectura y la escritura.

Todo ello, gracias a la creación de un circuito público completo de producción editorial y promoción de lectura donde la creación y reactivación de editoriales como El perro y la rana, Biblioteca Ayacucho Monte Ávila Editores Latinoamericana, Casa Nacional de las Letras, fondos editoriales de alcaldías, gobernaciones y otras instituciones públicas; así como la apertura de 62 Librerías del Sur en todo el país, la creación de 24 imprentas regionales e imprentas públicas de gran escala, la activación de la Distribuidora venezolana de la Cultura, la Feria Internacional del Libro (FILVEN), las Ferias regionales y estadales del libro, bienales y concursos internacionales de literatura y pensamiento crítico, el Festival Mundial de Poesía, diversos espacios de formación y producción literaria, programas nacionales de lectura y bibliotecas públicas y comunitarias cumplen un ciclo histórico de suma importancia en consonancia con El Plan de la Patria.

De acuerdo con datos del Centro Nacional del Libro (CENAL), el comparativo histórico que va de 1994 a 2013 de producción editorial ha crecido en un 750 %. Actualmente se contabilizán más de 300 millones de ejemplares distribuidos por el circuito editorial del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Nada más en el año 2015 la edición de libros escolares por parte del Ministerio del Poder Popular para la Educación ha logrado superar los 30 millones de ejemplares de la Colección Bicentenaria, destinados a la formación de niños y niñas.

La Feria Internacional del Libro lleva 12 ediciones ininterrumpidas. En la edición celebrada en marzo de 2015 el número de visitas superó las 340.000 en una semana. Las diversas ferias del libro del país se han transformado en verdaderos espacios de encuentro cultural: actividades artísticas como las 12 ediciones del Festival Mundial de Poesía, talleres de formación literaria y de recreación, se han convertido en escenarios idóneos para la adquisición de libros y socialización del hábito de la lectura. Lo enumerado con antelación, son acciones culturales reforzadas año tras año por las políticas de promoción y difusión del libro y la lectura, impartida desde los diversos entes que conforman el equipo del libro. En este espíritu de coherencia unitaria desde el sector cultura, nos permite afirmarnos ante el mundo como un pueblo lector.

Cada año se crean nuevos proyectos institucionales como el Fondo Editorial Willian Lara de la Asamblea Nacional, Ediciones del Correo del Orinoco del Minci, La estrella roja del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, Editorial Gente de maíz (Agricultura y tierra), también se repotencian otras como Fundarte y el Fondo Editorial Ipasme. Por su puesto que esta demanda de lectura y escritura que hoy existe, ha estimulado el dinamismo del sector privado del libro y puede evidenciarse perfectamente en las filas de gente que sale de las ferias y eventos literarios con bolsas de textos de diversos gustos o de las personas que día a día concurren a las librerías.

Todo este conjunto ha permitido elevar las cifras millonarias de libros producidos, y distribuidos en su mayoría de forma gratuita, lo que nos consolida en un pueblo con un vivo el afán por conocimiento despertado por ese gran promotor de la lectura que fue nuestro comandante Hugo Chávez.

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